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El (verdadero) Diablo Chileno

Este texto no trata específicamente del origen de la danza de la Diablada, ni su historia en el vecino país, sino de cómo la festividad de La Virgen de La Tirana utiliza la imagen del diablo equivocado para presentarse a nivel nacional e internacional.

Matías Herane MellaPolis Facta11 min de lectura
Danzante vestido de Diablo Suelto tiraneño, con capa roja, máscara con cuernos y traje formal, en una calle de Iquique
El Diablo Suelto: capa roja, traje formal, máscara cornuda. El verdadero diablo de La Tirana.

Cada 16 de julio, la Pampa del Tamarugal, en el norte de Chile, se llena de colores. Las bandas de bronce rompen la tranquilidad del desierto, y miles de danzantes presentan su devoción a la Virgen del Carmen por medio de sus coreografías. La individualidad de los devotos se camufla entre medio de los bloques de bailarines que año a año llevan sus danzas frente a la chinita para ser parte de un nuevo capítulo de este evento, el cual actualmente es considerada la más grande de las festividades religiosas de nuestro país.

Esta imagen, que mezcla lo pagano con lo cristiano, es una escena ya vista por la mayoría de los chilenos. Mientras que en el norte del país la festividad es más que conocida por las personas de aquellas regiones cercanas del poblado donde se celebra, para el resto de los chilenos, el evento es por lo menos conocido por las danzas que se realizan en los colegios durante las celebraciones de Fiestas Patrias cada 18 de septiembre. Aún así, y a pesar de los esfuerzos que se han realizado por dar a entender más esta festividad en el resto del país, la fiesta de La Tirana sigue siendo conocida simplemente como una danza en específico: La Diablada.

Es en esta danza donde la imagen más característica de la celebración nace, la del diablo. Una imagen que muchas veces se trata de exportar fuera del país para presentar la celebración, y que más de una vez nos ha traído choques culturales con nuestros vecinos bolivianos, quienes reclaman la autoría del personaje y la danza. Y si bien, aunque ya hay una aceptación más amplia sobre el origen boliviano de la Diablada, todavía quedan cabos sueltos o malinterpretaciones que llevan a algunos a declarar una propiedad compartida de esta danza por Bolivia, Chile y Perú, bajo la cobija de la andinidad.

Pero este texto no trata específicamente del origen de la danza de la Diablada, ni su historia en el vecino país, sino de cómo la festividad de La Virgen de La Tirana utiliza la imagen del diablo equivocado para presentarse a nivel nacional e internacional.

Contexto

La Festividad de La Virgen del Carmen se realiza en el poblado de La Tirana, a aproximadamente 80 kilómetros de la ciudad de Iquique, en la región de Tarapacá al norte de Chile. La celebración sucede cada 16 de julio, donde los no más de 800 habitantes del lugar triplican su número durante la fiesta. Además de esto, la fecha en que se conmemora el evento es feriado nacional a lo largo del país.

Las comparsas que participan en este evento vienen generalmente de las ciudades cercanas a la localidad, abarcando el sector conocido como Norte Grande de Chile. Grupos internacionales también llegan a la celebración, viniendo principalmente de países vecinos como Argentina, Bolivia y Perú. Además, bailarines de otras partes de Chile también suelen viajar a la festividad, demostrando la importancia de la festividad a nivel cultural en el país, como también a nivel religioso.

Si bien, el día principal de la fiesta es el 16 de julio, la celebración en su totalidad suele abarcar entre el 10 y 20 de julio, contando con varias "etapas" que se realizan durante esta época. Desde la despedida al pueblo, hasta el saludo a la Virgen, la Fiesta de La Tirana es un proceso religioso complejo y rico, lleno de eventos que suceden al unísono en un caótico orden que convierte al poblado en una postal del folklore nacional, y que mantiene a sus danzantes preparándose los 365 días del año para su participación en este evento.

Un poco de historia…

La celebración de la Fiesta de la Tirana está fuertemente relacionada con la cosmovisión andina además de la veneración a la Virgen de Copacabana. Tiene sus orígenes como una fiesta minera, iniciada por los obreros aymaras que trabajaban las minas de cobre y plata, y más adelante el salitre. Esta característica le dio un tinte claro a la celebración, llenándola de prácticas que provenían de la cultura minera de la localidad.

A finales del siglo XIX, luego de la anexión del territorio por parte de Chile, la festividad sufrió algunos cambios que buscaron acercarla más a la imagen que la nación tenía de esta. Con esto, algunas de las prácticas fueron alteradas con la intención de posicionar al país en una imagen de mayor importancia frente a los otros participantes. Si bien la estética y orden de la fiesta no se vio alterada, fueron estos pequeños detalles los que iniciaron un proceso de cambio de identidad de la festividad a una identidad más chilena.

Es importante recalcar que en aquellos años, las danzas más populares que se veían en la Fiesta de La Tirana eran muy diferentes a las actuales, siendo las Cuyacas, Chunchos, Morenos y Chinos las más notorias, además de muchas otras cuyos registros se perdieron en el tiempo. También es en estos años donde la influencia del cine empieza a dejar su marca en la festividad, con la aparición de una comparsa que se popularizaría en el tiempo, los Pieles Rojas.

Aún así, a pesar de los cambios que ya había sufrido la festividad durante el final del siglo XIX, no sería hasta mediados del siglo XX que dos eventos históricos reestructurarían la imagen de la celebración.

El primero de estos eventos es la llegada de las danzas de Gitanos a la festividad, quienes trajeron consigo el uso de las bandas de bronces a la fiesta. Estas tomarían un rol importantísimo en los años por venir, reemplazando casi por completo el uso de instrumentos clásicos de viento que se veían al comienzo del siglo XX.

El segundo de estos eventos sería la llegada de una comparsa de Diablada desde Bolivia a la ciudad de Iquique. La llegada de la Diablada Ferroviaria, comparsa icónica de la festividad del Carnaval de Oruro, marcó un antes y después en la fiesta de La Tirana. Su participación en esta, en el año 1952, inició una cadena de eventos que llevarían a cambiar la imagen del diablo en la festividad por una completamente diferente a la de su origen.

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El verdadero diablo tiraneño

La comparsa boliviana fue recibida en la ciudad de Iquique por Gregorio Órdenes y Hector Rodríguez, dos devotos de la Virgen del Carmen, quienes ya participaban de la celebración danzando en diferentes agrupaciones. Luego de la partida de la comparsa boliviana, los chilenos fueron motivados por estos a formar su propia Diablada, llamada Diablada "Servidores de la Virgen del Carmen" o "Primera Diablada de Chile".

Esta nueva comparsa, que sigue activa hasta el día de hoy, insertaría al diablo boliviano, de ojos saltones y capa de puntilla, a la festividad nacional, inspirando la formación de muchas otras comparsas de diablos para la celebración. La imagen de este personaje, con un claro origen boliviano, es la que actualmente se presenta como la postal definitiva de la festividad, una imagen que reemplazó por completo al original diablo tiraneño: el Diablo Suelto.

Las danzas de diablos son una práctica común en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, donde muchas de las creencias locales se mezclaron con el cristianismo, reinterpretando mitos y deidades originarias a la imagen cristiana. Mientras que en Argentina los diablos tienen ojos pequeños y no usan capa, en Bolivia estos visten grandes capas y tienen ojos saltones. Y aunque en Chile la imagen del diablo de La Diablada sufrió algunos cambios, la imagen original del diablo de esta festividad es una bastante diferente.

El Diablo Suelto, también conocido hoy por hoy en la capital como diablo rojo, es un personaje originario de la festividad de la Virgen del Carmen. Esta figura es la verdadera interpretación del diablo que nace en esta localidad, y cuyo origen es tan antiguo como la fiesta en sí. Aunque se cree que originalmente también tuvo una danza propia, como muchas figuras sueltas del panorama danzante actual, los posibles registros de esta se perdieron en el tiempo, llevando al personaje a ser conocido como un figurín en base a sus registros más antiguos.

El Diablo Suelto tiene la importante misión de apartar espacio para las comparsas danzantes, entreteniendo al público con sus jugarretas, y permitiendo a los creyentes realizar su danza tranquilamente a la virgen.

Y es que el Diablo Suelto, con su capa roja, su traje formal, y su cornuda máscara, tiene la importante misión de apartar espacio para las comparsas danzantes, entreteniendo al público con sus jugarretas y actitudes, y permitiendo a los creyentes realizar su danza tranquilamente a la virgen. Este diablo es una figura que se presta para aquellos devotos cuya forma de vivir la religiosidad no se acomoda a la de las comparsas, y que buscan demostrar su devoción a la virgen por medio de una danza más libre y rebelde, pero con un rol muy claro y definido.

A pesar de que hoy el Diablo Suelto puede ser visto en grandes cantidades en la festividad, hubo un punto en la historia que el personaje se vio tan reducido en sus números que estuvo al borde de la extinción. Este suceso estuvo muy de la mano con la creación de la "Primera Diablada de Chile" y la llegada del diablo boliviano a la fiesta de La Tirana. Porque más allá de ser sólo un tema comercial de las imágenes elegidas para representar la festividad, hubo un tema económico que gatilló la "bolivianización" de la festividad.

Con la aparición de la "Primera Diablada de Chile", la puerta a bailes bolivianos en la festividad se abrió de par en par, invitando la llegada de diferentes danzas del país altiplánico como lo son las morenadas, tinkus, tobas y muchos más. Además de esto, el alto costo de la mantención de los trajes de Diablada, como el bajo ingreso económico de los participantes de la festividad, llevó a que varios de los miembros de estas agrupaciones empezaran a dejar sus comparsas, buscando cobijo en las filas de los Diablos Sueltos. Filas que al poco tiempo se verían llenas de diablos bolivianos.

Aquellos danzantes que veían su posibilidad de continuar bailando con las Diabladas cortadas, decidían utilizar sus trajes de diablos en las filas de los Diablos Sueltos. Al final, en su lógica, ¿Qué diferencia había? Ambos eran diablos. Fue este pensamiento simplista el que llevó a que las filas de los figurines, principalmente formadas por los Diablos Sueltos en sus comienzos, pasaran poco a poco a llenarse con personajes de otras danzas más vistosas, empezando a opacar y a sacar al diablo tiraneño de su lugar.

Este suceso, sumado a la popularidad de las Diabladas en la festividad, llevó a que la imagen del Diablo Suelto se empezara a perder en la fiesta, dejando al personaje casi extinto para finales de los 90's. Aún así, hubo un grupo pequeño pero fiel que logró mantener al personaje a flote durante aquellos años oscuros. Y que no contentos con sólo mantenerlo con vida, decidieron inyectarle nueva energía al personaje.

Entre ellos, dos nombres que resaltan al momento de hablar del Diablo Suelto son Hernán Herrera y Cesar Alarcón, quienes se encargaron de mantener viva esta tradición, desarrollando las máscaras características del personaje y los sencillos trajes que distinguían a la figura de las demás presentes en la festividad. Su cruzada por mantener vivo a este personaje se realizó por medio de facilitar el acceso a los implementos más difíciles del traje, como también iniciar una especie de "semillero" de danzantes jóvenes que encontraron en el Diablo Suelto una nueva forma de expresar su devoción.

Es gracias al esfuerzo de estos dos hombres, más sus conocidos, que actualmente el Diablo Suelto ha crecido a los números que se puede ver. Un número tan considerable que llevó a la Federación de Bailes Religiosos de La Tirana a estandarizar la participación de esta figura, organizando a los bloques de danzantes sueltos en un mismo cupo, similar a las comparsas establecidas, pero respetando la independencia que tiene el personaje al momento de bailar.

Hoy, las figuras sueltas, guiadas por la imagen del Diablo Suelto, son una parte esencial de la festividad de La Tirana. Son los personajes que dentro de la estructura de la fiesta logran romper con los estándares y presentar la rebeldía que caracterizó a esta fiesta en sus humildes orígenes. Con un traje sencillo pero vistoso, accesible y cómodo, el Diablo Suelto es sin lugar a duda un personaje llamativo y simbólico en la Pampa del Tamarugal. Un personaje que estuvo a nada de extinguirse, pero cuyo legado logró sobrevivir con aquellos que quisieron mantener viva la identidad de esta festividad. Un personaje que se empeña en demostrar que la devoción puede bailar a cualquier ritmo. Y un personaje que debiese ser reconocido por lo que significa en tan magna festividad de nuestro país.

Quizás ya es hora de que el verdadero diablo chileno reciba el lugar que se merece en nuestra cultura popular.

Matías Herane Mella es periodista y escritor. Interesado en el arte de contar historias y de cómo estas se arman, busca por medio de las leyendas que contamos alrededor de las fogatas y el día a día entender nuestras creencias y cultura. Más en Instagram. Escribe sobre la experiencia de estar vivo en UpToYou.